El ciclo Noches de Toros de Villafranca de los Barros reunió a ambos matadores en un debate sobre la actualidad taurina

La segunda charla-coloquio del ciclo Noches de Toros, que organiza la Peña ‘El Albero’ de Villafranca de los Barros, deparó la noche del pasado viernes en la Casa de la Cultura, un interesante mano a mano dialéctico entre los jóvenes matadores extremeños Ambel Posada (Badajoz, 1984) y Julio Parejo (Badajoz, 1987), moderado por un experto en estas lides, Demetrio Broncano que, tras alabar la trayectoria de la peña organizadora que cumple el próximo año veinte de existencia, puso en suerte a ambos matadores para que después ellos opinaran de todo lo humano y divino; eso sí, siempre relacionado con el mundo de los toros.
Lo primero que nos llamó la atención del primer espada fue una afirmación que dejó boquiabiertos a los asistentes al acto: «Nunca quise ser torero, es más, me aburría». Fue un primo suyo -al que acompañaba en la Escuela de Tauromaquia- el que despertó en él su escondida pasión por el toreo, que le llevó a los 15 años a torear su primer becerro. No fue ese el caso de su compañero de tertulia, ya que Julio Parejo tuvo la suerte de que se cruzaran en su camino los matadores de toros Espartaco y Pepín Liria, con quienes compartía alguna que otra jornada de caza, aunque reconoce la influencia que siempre ha ejercido en su toreo su compañero ‘Tati’ (apelativo con que se refiere al hablar coloquialmente de Ambel Posada.
Los dos toreros pacences contaron con pelos y señales sus respectivos debuts como espadas en la máxima categoría. Mientral Ambel recordaba su añorado debut en la Pamplona sanferminera de un 13 de julio de 2006, vestido con un traje de color vino tinto, de la mano de El Juli y con Perera como testigo, Julio la tomaba un 31 de julio de 2009 en Navalmoral de la Mata, de blanco impoluto, junto a un padrino de excepción (Ortega Cano) y actuando como testigo Antonio Ferrera, con un saldo inmejorable ya que saldría hombros de la plaza a pesar de los nervios iniciales. De ahí en adelante, Parejo creció de la mano de un inseparable Tomás Campuzano del que aprendió casi todo lo que sabe y al que nunca le agradecerá suficientemente el que creyera en él por considerarlo una joven promesa.
Se nota que ambos toreros y amigos se profesan mutuo respeto y así lo ponen de manifiesto cuando les pedimos que se enjuicien uno al otro. Así, Ambel ve a Julio como «un torero muy constante y con mucha afición, que ha evolucionado muchísimo, con una personalidad propia en su toreo al más puro estilo clásico». Para Parejo, «Tati ha sido mi reflejo en el que me he mirado siempre como modelo de toreo, por algo fue el que me inició en todo este mundo y es que parte de mi tauromaquia se basa en la suya».
Un aficionado de Almendralejo terció para interesarse por lo que considera pérdida progresiva del toreo de capa y de la suerte de picar a los toros, argumento que refrendaron ambos diestros y fue también corroborado por el propio moderador, Demetrio Broncano, que aprovechó una de sus muchas intervenciones para asegurar que «cada vez quedan menos aficionados y proliferan por el contrario el público de toros, vamos que la afición prácticamente no existe».
En lo que también coincidieron ambos toreros fue en que Francia nos llevan ya ventaja en los toros por muchos motivos. Así, Ambel Posada llegó a afirmar que «la diferencia está en su buena organización, el espíritu de superación, la sana rivalidad por llegar a ser mejor que España, el tratar al toro con seriedad y respeto, el no escatimar dinero para la fiesta y lograr por todo ello que las plazas estén prácticamente llenas, además de otros aspectos como la limpieza, la integridad del toro y el no engañar al aficionado». Por su parte, Julio Parejo sentenció que «los franceses nos dan un ejemplo constantemente de cómo gestionar la fiesta de los toros por esa integridad y respeto que imprimen a todo lo relacionado con la misma, que hace que sean un ejemplo para nosotros a pesar de los muchos años que llevamos organizando corridas de toros en España».

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